Ibones de Arriel

Por fin una excursión de verano, no recomendada para el invierno, al menos para iniciados por el riesgo de aludes de la zona. Es muy peligroso aventurarse a hacerlo si no es con expertos del tema meterse por aquí en invierno.
Quedan lejos ya los ateridos días del invierno en que salíamos aprovechando las jornadas soleadas para disfrutar de agradables paseos por los blancos mantos de nieve merengada. Quedan en el recuerdo de nuestra memoria las excursiones a Gralleras y Peyreget, pero hoy nos lanzamos a una conquista de gran belleza. No salimos del Valle de Tena porque todavía nos da mucho de sí.
Hoy nos dirigimos hacia Sallent de Gallego. Sallent es un pueblecito de alta montaña que últimamente y debido a las estaciones de esquí se ha desarrollado mucho hasta el punto de convertirse en un lugar de segunda vivienda. Guarda Sallent todavía establecimientos pequeños de alimentación que le hacen mantener su sabor de lugar recóndito. Son sus habitantes montañeses aragoneses, de carácter cerrado pero agradable y siempre muy acogedores. De aquí han salido grandes montañeros y exploradores y es que viendo lo que rodea el pueblo dan ganas de lanzarse a subir todo lo que se divisa, ¡tal es su belleza!
Después de llegar a Sallent, hay que buscar a la izquierda del pueblo una carretera que está marcada y te dirige a la presa de La Sarra. El embalse de La Sarra se nutre de las aguas del Río Aguas Limpias; que además debería llamarse de aguas heladas porque vayas cuando vayas te pelas de frío al bañarte.
Aviso que si se quiere estacionar el auto en La Sarra, hay que madrugar, ya que el aparcamiento, que no es muy grande, se llena desde primeras horas de la mañana.
Pues bien nos vamos ya con nuestra mochila de día cargada a la espalda hacia una pista que nos introduce en el bello Valle de Aguas Limpias. Este valle es reserva natural de flora y fauna y he de reconocer que a nadie que lo visite le extrañe. Esta prohibido cortar flores, y si informo de esto es porque realmente la gama de colores de la flora es un verdadero espectáculo cromático.
La excursión arranca por una pista ancha como para que la recorra un coche, pero hoy esta pista está cerrada a todo coche no autorizado y además no dura mucho. La ruta nos dirige poco a poco hacia el fondo del valle que poco a poco se va encajonando e introduciéndose en un bosque de hayas. La pista forestal desaparece dando paso a un camino que va dejando el río, cada vez más rugiente, debajo de nuestros pies. De la tierra del camino pasamos a un camino cada vez más pedregoso y estrecho. Es aquí cuando nos adentramos en el bosque de hayas que decía antes. Un bosque que a partir de junio hará nuestras delicias después del sol abrasador que cae plomizo sobre nuestras cabezas.
Después de avanzar durante un buen rato por las penumbras del bosque llegaremos al famoso “Paso del Oso” un cortado que cae a plomo sobre el río. Sin darnos cuenta hemos subido ya bastante y casi no alcanzamos a a ver las aguas en el fondo del valle. Aviso, si tienes vértigo, a pesar del quitamiedos que hay puesto en el paso y que el camino se ha ensanchado, podrías pasarlo un poco mal. A estas alturas no será raro que nos hayamos cruzado en el camino alguna que otra “Vipera Aspid”, serpiente venenosa.
Poco después de cruzar el paso en contraremos un desvío a la izquierda que pone Arriel ibones, no confundir con otro que pone Arriel pico que la ruta es diferente y nosotros queremos en este caso subir a los ibones y no al pico.
Aquí el camino se vuelve ya algo serio, fuerte quiero decir ya que discurre por una pedriza y la sube en un pronunciado zigzag con un desnivel que yo apostaría a que cuenta con unos trescientos o cuatrocientos metros de desnivel. Ya ven que realmente es potente la subida. Desde allí el camino nos dirigirá hacia un collado detrás del cual encontraremos el ibón inferior de Arriel, una verdadera maravilla natural que premia todos nuestros esfuerzos. Darse aquí un baño es de lo más gratificante que uno se puede echar a la cara, ahora eso sí, si el río estaba frío, no les digo nada de este ibón en el que entras por tu propio pie y sales por un auténtico afán de supervivencia.
Desde aquí es facil descubrir el camino que sigue hacia el ibón superior. No debe confundirse con un camino que arranca frente al camino por el que hemos llegado que nos dirige a Respomuso y esta ruta es digna de ser contada aparte. No obstante ya se sabe que ese camino dirige por una cómoda media altura, casi por llano hacia el ibón/embalse de Respomuso.
Bueno pues llega el momento de las consideraciones finales:
¿Cuánto se tarda? Pues mira yo tardé unas tres horas a un paso tranquilo y con un mochilón a la espalda, iba a pernoctar y esas mocilas no bajan de los trece kilos. Lo cual quiere decir que sin ella serás unas dos hora o dos horas y media.
¿Es apta para ir con chavales? Sí aunque quizá sea fuerte si estos no están acostumbrados a hacer monte, no obstante, no tiene ningún peligro y el camino está bien trazado.
¿Es fuerte? Pues ya os he dicho que no es un paseillo exactamente pero que en cualquier caso una maravilla de excursión.
¿De que hablaremos en el siguiente post? De algo ya para iniciados y locos del monte, visita a un glaciar.
