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La Coctelera

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Una alternativa a a las típicas guías de viaje... Donde además puedes tú también puedes participar.

Categoría: Recorriendo las montañas

26 Abril 2006

Peña Izaga

Muy buenas amigos:
Después de unos días de paz volvemos a la guerra del trabajo y como no a conversar con vosotros cerca ya del fin de curso. Bienvenidos pues de nuevo al blog y volvemos a las montañas que tanto nos gusta recorrer juntos. Espero que disfrutéis con el viaje de hoy.
Nos vamos a Peña Itzaga, en el Pirineo navarro. Esta peña es un lugar que en principio no atrae a la vista porque parece un secarral pero lo cierto es que te sorprende poco después de empezar la excursión.

El acceso:
Salimos desde Pamplona, porque como ya os dijimos al comenzar el blog somos estudiantes de escritura no lineal de la universidad de navarra y por tanto ahora yo vivo en Pamplona.
Pues bien, con el coche nos dirigiremos hacia Jaca aunque no será por mucho tiempo y menos ahora que hay autovía. Tomaremos el desvío de Urróz y tras atravesar por debajo la autovía tomaremos la estrecha carretera que nos dirige hacia un tunel y una presa recién construida que recoge las aguas de las torrenteras y la seguiremos hasta encontrar el desvío hacia Artaiz y Lumbier y pasaremos de largo los dos primeros pueblos el primero es Artaiz, el segundo y el tercero no sé el nombre aunque todo tiene su razón de ser, hay que desviarse para entrar y nunca he visto el nombre. El tercer pueblo es el que nos interesa, tampoco en esta ocasión se el nombre pero os aseguro que tampoco vosotros lo sabréis si no os empeñáis en recorrerlo. Y es que se entra al pueblo a través de una cuesta de tractores que te dirige directamente hacia las afueras del pueblo donde hay una casa que más parece un castillo decorado por esculturas que hace su morador. Como historiador del arte que soy en potencia (porque tengo la mitad de la carrera) os puedo decir que es un arte estrambótico pero chulo a mi personalmente me gustó bastante aunque creo que es un tío un poco peculiar.
La excursión:
Digamos que no es una excursión para la que haya que madrugar demasiado, si esta es para gente a la que le gusta dormir, luego os explicaré por qué. Bueno la excursión arranca por unos campos de labranza, la parte más “fea” de la excursión hay que ir siempre a la derecha, lo digo porque hay un desvío que debemos tomar en dirección al bosque y no hacia la izquierda.
Desde ahí accederemos a un bosque perennifolio (que no se le caen las hojas) o lo que es lo mismo un bosque de pinos y el sendero comenzará a subir hacia arriba y casi sin darnos cuenta cambiará su vegetación por un bosque mixto donde se entremezclan algunos ejemplares de roble con hayedo y en el sotobosque (zona baja de matorral) encontraremos numerosos bojs que en algunos casos formaran túneles con sus ramas.
Y así alcanzaremos una zona de peñascos de conglomerado que esquivados y ascendidos por un sencillo camino dejarán paso a verdes praderas que nos llevaran hasta una enorme ermita de piedra construida en el último hombro (loma anterior al pico) y desde ahí alcanzaremos la cumbre en apenas unos diez minutos.
Ahora os explico porque decía lo del sueño. Es porque ahí, cerca de la cima hay unas praderas inclinadas que son un verdadero lujo para echarse la siesta de media tarde, están protegidas del viento y el solecico de un buen día te amodorra para descansar antes de bajar.
Animales y plantas:
Podemos ver con facilidad huellas de jabalí, ardillas en el tramo de pinar, algunos petirrojos, carboneros, pito real (picapinos) y en lo que a flora específica se refiere podemos distinguir una flor de seis petalos (algunas veces de más) denominada hepatica así como nacisos enanos.
Bueno pues esta es la excursión de hoy espero que os haya gustado y os recomiendo encarecidamente que la hagáis, no seais tontos. Un saludo y hasta pronto montañeros.

Álvaro Bonet

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7 Abril 2006

Para ir a Estanés desde Francia

Estimado Manuel agradezco mucho tu post y te adjunto la información que me solicitabas.
Para alcanzar el ibón de Estanés desde Francia, empieza a descender la vertiente francesa hasta encontrarte con una señal que te marca un parking a la izquierda de la carretera. Sansanet se llama, desde ahí hasta el ibón tienes una hora y cuarto, y la ruta está bien marcada, aunque puedes hacerlo en apenas tres cuartos de hora si eres rápido. Gracias por tu comentario y hasta pronto espero volver a verte por aquí pronto.

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7 Abril 2006

Glaciar de Infierno, un gigante helado de miles de años:

Por fin la prometida excursión al glaciar de Infierno, un vestigio de nuestro pasado glaciar, un lugar inolvidable e imponente.

Entramos en una nueva zona el Balneario de Panticosa, un lugar único que últimamente esta sufriendo graves remodelaciones que cambiaran su sabor decimonónico, por no quiero saber que nueva faz. Pues bien, desde este balneario descubierto en épocas romanas brotan aguas hasta a 40 grados de sus tierras y es quizá su entorno uno de los más vírgenes del Pirineo Aragonés y de más belleza.
El Balneario es el cogollo de varios de los tresmiles del Pirineo más conocidos. Desde aquí se sube hacia el Garmonegro, las Argualas, la gran Facha, los Arnales o los picos del Infierno, un triplete de picos ferruginosos unidos por una estrecha marmolera que a sus pies tiene un glaciar hacia el que hoy nos dirigimos después de haber abandonado nuestra aventura en los ibones de Arriel.

¿Qué es un glaciar? Acumulación centenaria de nieves perpetuas convertidas en hilelo que dan un toque ancestral a las montañas que los protegen.
El glaciar de los picos del Infierno es el segundo más occidental de Europa. No es muy extenso pero alcanza incluso quince metros de grosor de hielo. Condenado a una lenta pero marcada muerte, las morrenas del glaciar nos muestran hasta donde alcanzaron los hielos perpetuos en un pasado aún no muy alejado.

¿Cómo accedemos al glaciar?
Para llegar hasta este anciano gélido accederemos desde el fondo del balneario, donde arranca una senda estrecha y empinada desde el principio, pero de una gran belleza, puedo asegurar que se disfruta del espectáculo natural que se divisa. Se remonta al lado del río Caldarés hacía la temida cuesta del fraile, que como bien dice es una cuesta para sacrificio del montañero que va con su mochilón, y también para el que no lo lleva. Después del desnivel alcanzaremos los ibones de Bachimania que son el arranque de muchas excursiones, en efecto, he dicho comienzo y es que lo anterior es sólo un entrenamiento para alcanzar las más altas cimas del macizo. Superada la altura del ibón superior de Bachimania, en una pradera se bifurcan los caminos. Hacia la derecha iremos hacia los ibones de Bramatuero, los del Pecico y la Gran Facha y Punta Pecho. Y hacia la izquierda iremos hacia los ibones azules, así conocidos por el azul lapislazuli de sus aguas y hacia los picos del Infierno y su glaciar. Tomado este camino, un zigzag nos dirigirá primero hacia el ibón inferior y seguidamente al superior. En este tramo no es raro ver gencianas, acónito napellus y sarrios, pequeños corzos que campan a sus anchas por sus dominios rocosos.

Llegados al ibón azul superior, tomaremos una ruta hacia el collado de los Infiernos, teniendo cuidado de desviarnos de la ruta en el momento en que nos encontremos en la latitud del torrente que mana de la fusión del los hielos eternos y es que tampoco ellos son eternos.

Alcanzada labase del glaciar, debemos ser muy respetuosos, es un espacio protegido y en principio no está permitido pisar los hielos. No obstante si decidimos hacerlo habrá que hacer uso de los crampones.

¿Qué hay que ver en un glaciar?
En un glaciar, lo más destacado son las grietas en el hielo que nos dejan ver lo profundos que son los hielos, pero debemos ser muy cautos al acercarnos para no caer en ellas y es que una caida en una grieta o en un glaciar podría ser fatal.
La rimaya: grieta que se forma entre la pared rocosa y el glaciar.
Los torrentes supraglaciares: cursos de agua sinuosos que transcurren sobre los hielos abriéndose paso.
Los depósitos de rocas: debidos al mayor aporte de rocas que de hielo al glaciar.
Las marcas: hechas con pinturas, donde los científicos dejan constancia de cómo el glaciar se va medrando año tras año.

¿Lo más espeluznante?
Verte insignificante en una masa de hielo muy superior a ti en tamaño y el crujir del glaciar al abrir nuevas grietas que hace temblar todo el hielo que pisas. Por esto te recomiendo que si no tienes mucha experiencia con los crampones y el hielo, te quedes a observarlo desde los límites; te aseguro que solo por estar en los límites sentirás que ha merecido la pena. Pisar en un glaciar, no es como pisar en las excursiones que hacíamos en invierno, como la de Gralleras o la de Peyreget, es mucho más peligroso y tenso.
Bueno, pues esto ha sido todo por hoy, un abrazo y hasta la semana que viene.

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31 Marzo 2006

Seguridad en alta montaña

Precauciones para ir seguro en alta montaña:
Uso de calzado adecuado: Botas de monte con suela de buen dibujo para facilitar un mayor agarre en toda época del año.

Uso responsable de crampones: Suelas de diez o doce puntas metálicas que nos mantienen sujetos al firme aunque este sea una placa de hielo. Debe tenerse cuidado con las puntas pues están afiladas y podrían en caso de despiste o accidente causarnos heridas de cierta gravedad. Es bueno que las polainas vayan provistas del antiboot, que evita que la nieve se pegue a la suela de nuestras botas. La nieve pegada a la suela podría provocar el desprendimiento del crapon.

Uso responsable del Piolet: Pico de tres puntas que nos sirve de punto de apoyo en las ascensiones y nos ayuda a frenar en caso de caída en nieve o hielo. El piolet debe llevar su propia dragonera o cuerda adaptable a la muñeca. Lo mismo ocurre con las puntas del piolet que no hay que perder de vista las puntas del piolet.

También es bueno llevar un cordino que una a los expedicionarios para que en caso de caida podamos entre todos frenarlo. Esta cuerda especial no de be ir tensa entre nosotros sino suelta.
Enlaces:
Gralleras
Peyreget

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22 Marzo 2006

Ibones de Arriel


Por fin una excursión de verano, no recomendada para el invierno, al menos para iniciados por el riesgo de aludes de la zona. Es muy peligroso aventurarse a hacerlo si no es con expertos del tema meterse por aquí en invierno.

Quedan lejos ya los ateridos días del invierno en que salíamos aprovechando las jornadas soleadas para disfrutar de agradables paseos por los blancos mantos de nieve merengada. Quedan en el recuerdo de nuestra memoria las excursiones a Gralleras y Peyreget, pero hoy nos lanzamos a una conquista de gran belleza. No salimos del Valle de Tena porque todavía nos da mucho de sí.

Hoy nos dirigimos hacia Sallent de Gallego. Sallent es un pueblecito de alta montaña que últimamente y debido a las estaciones de esquí se ha desarrollado mucho hasta el punto de convertirse en un lugar de segunda vivienda. Guarda Sallent todavía establecimientos pequeños de alimentación que le hacen mantener su sabor de lugar recóndito. Son sus habitantes montañeses aragoneses, de carácter cerrado pero agradable y siempre muy acogedores. De aquí han salido grandes montañeros y exploradores y es que viendo lo que rodea el pueblo dan ganas de lanzarse a subir todo lo que se divisa, ¡tal es su belleza!

Después de llegar a Sallent, hay que buscar a la izquierda del pueblo una carretera que está marcada y te dirige a la presa de La Sarra. El embalse de La Sarra se nutre de las aguas del Río Aguas Limpias; que además debería llamarse de aguas heladas porque vayas cuando vayas te pelas de frío al bañarte.

Aviso que si se quiere estacionar el auto en La Sarra, hay que madrugar, ya que el aparcamiento, que no es muy grande, se llena desde primeras horas de la mañana.
Pues bien nos vamos ya con nuestra mochila de día cargada a la espalda hacia una pista que nos introduce en el bello Valle de Aguas Limpias. Este valle es reserva natural de flora y fauna y he de reconocer que a nadie que lo visite le extrañe. Esta prohibido cortar flores, y si informo de esto es porque realmente la gama de colores de la flora es un verdadero espectáculo cromático.

La excursión arranca por una pista ancha como para que la recorra un coche, pero hoy esta pista está cerrada a todo coche no autorizado y además no dura mucho. La ruta nos dirige poco a poco hacia el fondo del valle que poco a poco se va encajonando e introduciéndose en un bosque de hayas. La pista forestal desaparece dando paso a un camino que va dejando el río, cada vez más rugiente, debajo de nuestros pies. De la tierra del camino pasamos a un camino cada vez más pedregoso y estrecho. Es aquí cuando nos adentramos en el bosque de hayas que decía antes. Un bosque que a partir de junio hará nuestras delicias después del sol abrasador que cae plomizo sobre nuestras cabezas.

Después de avanzar durante un buen rato por las penumbras del bosque llegaremos al famoso “Paso del Oso” un cortado que cae a plomo sobre el río. Sin darnos cuenta hemos subido ya bastante y casi no alcanzamos a a ver las aguas en el fondo del valle. Aviso, si tienes vértigo, a pesar del quitamiedos que hay puesto en el paso y que el camino se ha ensanchado, podrías pasarlo un poco mal. A estas alturas no será raro que nos hayamos cruzado en el camino alguna que otra “Vipera Aspid”, serpiente venenosa.
Poco después de cruzar el paso en contraremos un desvío a la izquierda que pone Arriel ibones, no confundir con otro que pone Arriel pico que la ruta es diferente y nosotros queremos en este caso subir a los ibones y no al pico.

Aquí el camino se vuelve ya algo serio, fuerte quiero decir ya que discurre por una pedriza y la sube en un pronunciado zigzag con un desnivel que yo apostaría a que cuenta con unos trescientos o cuatrocientos metros de desnivel. Ya ven que realmente es potente la subida. Desde allí el camino nos dirigirá hacia un collado detrás del cual encontraremos el ibón inferior de Arriel, una verdadera maravilla natural que premia todos nuestros esfuerzos. Darse aquí un baño es de lo más gratificante que uno se puede echar a la cara, ahora eso sí, si el río estaba frío, no les digo nada de este ibón en el que entras por tu propio pie y sales por un auténtico afán de supervivencia.
Desde aquí es facil descubrir el camino que sigue hacia el ibón superior. No debe confundirse con un camino que arranca frente al camino por el que hemos llegado que nos dirige a Respomuso y esta ruta es digna de ser contada aparte. No obstante ya se sabe que ese camino dirige por una cómoda media altura, casi por llano hacia el ibón/embalse de Respomuso.

Bueno pues llega el momento de las consideraciones finales:
¿Cuánto se tarda? Pues mira yo tardé unas tres horas a un paso tranquilo y con un mochilón a la espalda, iba a pernoctar y esas mocilas no bajan de los trece kilos. Lo cual quiere decir que sin ella serás unas dos hora o dos horas y media.
¿Es apta para ir con chavales? Sí aunque quizá sea fuerte si estos no están acostumbrados a hacer monte, no obstante, no tiene ningún peligro y el camino está bien trazado.
¿Es fuerte? Pues ya os he dicho que no es un paseillo exactamente pero que en cualquier caso una maravilla de excursión.
¿De que hablaremos en el siguiente post? De algo ya para iniciados y locos del monte, visita a un glaciar.

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15 Marzo 2006

A través de tus comentarios...

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14 Marzo 2006

Alta montaña, El Peyreget

Han pasado los días y después de haber estado en el pico Gralleras, volvemos al Pirineo.

No sé que tiene el Pirineo, pero siempre se vuelve. No nos movemos mucho de la zona, volvemos a El Portalet pero esta vez pasamos a Francia. La carretera comienza a descender por la vertiente francesa y de repente a ambos lados de la carretera encontramos un parking que casi se adapta a lo largo de la carretera. Nos encontramos en el parque natural de los Pirineos Atlánticos. Aprovecho aquí para meter mi cuña pro natura; no puedo entender que antes de la frontera se permitan barbaridades auténticas, como la que se ha hecho estos últimos años en Espelunciecha, para ampliar pistas de esquí y cruzada la frontera nos encontremos uno de los parques naturales más importantes de Francia y unos metros antes, sin que cambie nada no tengamos un parque natural como se merece una zona de tanta belleza y diversidad. Puede que esto les lleve a la reflexión, ¡ojalá sea así!

Hoy el día se ha levanta con nieblas en el Valle del Ebro, lo que quiere decir, “montañero a la calle”. ¿No sabían este dicho? ¡Yo creo que es popular, aunque igual sólo lo es de mi tierra que es Aragón, el dicho completo dice: “¡Niebla en el valle!, ¡montañero a la calle!”

Son las siete de la mañana, en el maletero, una vez más las raquetas para dar otro paseillo por la nieve y ascender un sencillito pico que sirve de contrafuerte al Midi d’Osseau. El Midi es un antiguo volcán del que hoy sólo quedan los cimientos. El pico que vamos a subir en cuestión se llama Peyreget y para mi gusto es de gran belleza y nada difícil, aunque eso sí, algo esforzado de subir.

En el amanecer se recorta ya la silueta del Pilar, que irrumpe en medio de las nieblas que luchan contra el sol por no disiparse. Zaragoza se aleja ya de nuestro retrovisor creando cada vez más una sombra onírica del paisaje en nuestra retina. La carretera está limpia, no hay hielo y la niebla termina por desaparecer completamente a la altura de Arguís, un pueblecito con pantano que se encuentra a mitad de la subida del puerto de montaña de El Monrepós.

Al coronar el puerto en cuestión, una vista espectacular nos hace detenernos a contemplar el maravilloso espectáculo que se presenta ante nuestros ojos. La silueta de los blancos picos se recorta en un cielo que termina de cambiar un color arrebolado por el color azul más intenso.

Pasamos Biescas y continuamos hasta la frontera, la cruzamos y pronto divisamos ya el parking, del que os he hablado al principio, y como no los dos picos protagonístas de esta excursión, el Midi y el Peyreget. Bajamos del coche y nos desperezamos después de un viaje en que mi pobre hermano se ha chupado no sé cuantos kilometros mientras nosotros dormitábamos cuándo el espectáculo natural nos lo permitía. Los ceñimos las botas de monte a los pies bien agarradas, las polainas y como no las raquetas para no hundirnos en la nieve.

Una vez preparados descendemos hasta el río y cruzamos el puente que hay junto a una roca. Después de ello tomamos el camino hacia la derecha vadeando el pico que tenemos frente a nosotros, El Peyreget. Poco a poco vamos cogiendo altura.

Y es que las laderas son más potentes conforme nos vamos acercando hacia el collado. Creerme cuando os digo que merece la pena aunque sólo sea por ver la curiosa e imponente vista del Midi desde el mismo collado.

Una vez en el collado, tomamos la cresta que arranca a la derecha que, sobre un delicado manto de nieve, nos va dirigiendo hacia la cumbre del Peyreget.

A partir de aquí ya sólo nos quedará volver, para ello hay dos posibilidades, la sencilla, volver tranquilamente por donde se ha venido; y la segunda, sólo para atrevidos, es volver por la Pombie. Para ello tomaremos una ruta alternativa por el collado y en vez de retornar por donde hemos venido (por la izquierda) tomaremos una ruta, igual no pisada, hacia la derecha que nos dirige a una vaguada donde en verano hay un pequeño ibón. Aquí hay que andarse con cuidado porque es una zona típica de aludes y debemos ser cautos, valorando si hay riesgos de que pueda producirse un alud de placa o un alud de desprendimiento. Este mismo año pasado (2005) dos personas perdieron la vida a causa de un alud en esta zona. Yo lo he recorrido ya alguna que otra vez y una de ellas me tuve que dar la vuelta debido al viento, otro factor que hay que tener en cuenta ya que si este es muy fuerte una ráfaga podría derribarnos y hacernos caer una pala abajo dándonos un buen golpe que podría como mínimo pegarnos un buen susto. Por ello es bueno llevar aquí el piolet o bien un bastón de nieve como apoyo, que podría servirnos de freno en caso de deslizamiento incontrolado. Éstos elementos pueden salvarnos la vida en caso de un despiste.

Una vez ya en el fondo de la baguada cruzamos el ibón congelado y nos pasamos a la vertiente del Midi recorriéndola manteniendo un poco de altura. Es bueno fijarse en si se han formado grietas en la nieve, ese es uno de los modos de saber si estamos en riesgo de ser víctimas de la furia de un alud. Llegados a este momento nos dirigimos de frente hacia una pendiente bastante pronunciada, más de un 45% que deberemos acometer con prudencia. Aquí ya hemos llegado exhaustos, por lo que decidimos antes de continuar tomar un tente en pié. Es importante, y nosotros lo sabemos, estar descansado y completamente atento a lo que pueda surgir, para reaccionar a tiempo, antes de meterse en una pala de este carácter. Somos seres humanos, sabemos que somos limitados y tenemos plena consciencia de que hemos madrugado, lo que con el peso del día se nota.

Repuestos, y con el buche repleto, retomamos el camino y la aventura continúa.

En esta última pala hay que valorar si merece la pena llevar puestas las raquetas, con las calzas puestas (metales que alzan la planta del pie para una mejor adaptación al terreno), o si por el contrario es bueno colgarlas de la mochila. Si la nieve está muy blanda permaneceremos con las raquetas puestas, pero si la nieve permanece apelmazada, que no helada, puede ser recomendable subir sólo con las botas. En caso de que esté helada esta pala y no llevemos los crampones, será el momento de tomar una decisión prudente, darse la media vuelta y volver por donde se ha venido. De lo contrario pasaremos un mal rato y nos jugaremos la vida, lo cual, ¡créanme!, no merece la pena.
La primera vez que lo recorrí, lo recordaba con claridad, me hice el valiente y acabe deslizándome unos cincuenta metros hacia abajo sin control, suerte que al final pude parar. Aquél día hacía viento que al llegar a la parte superior una ráfaga me derribó, ya ven que hablo con conocimiento de causa y les aseguro que no es divertido, y mucho menos cuando sabes donde estás en ese preciso momento.

Superado este paso controvertido, que puede frustrar nuestras aspiraciones, el camino se vuelve mucho más suave y tranquilo recorriendo unos llanos y palas suaves, donde, si es que uno disfruta de ello puede dejarse deslizar sobre la nieve para perder altura, haciendo un tradicional “culoesquí” que vendrá además bien, para liberar la tensión del paso superado. Perdida ya bastante altura, veremos el refugio de Pombie. Una vez que lleguemos a él, tomaremos un camino en dirección a la derecha recorriendo unas cuantas laderas hasta que veamos debajo de nuevo El Portalet y nuestro coche del tamaño de un Micro Machine y a partir de aquí, ya se sabe, en dirección al puente por donde uno quiera. Eso si, aquí deberemos de nuevo tener cuidado de no dirigirse hacia uno de los aleros de nieve que ya expliqué en la excursión al pico Gralleras.

Este último descenso, mi hermano y yo hoy nos lo hemos tomado con calma y hemos parado a disfrutar un buen rato sentados en una blanca ladera para disfrutar de los últimos rayos de sol de la tarde y luego bajar hasta el Honda Civic rojo de nuestra madre. Ya estamos abajo, cansados, engullimos los últimos víveres, consistentes en chocolate, cacahuetes y una botella de aquarius que nos hemos reservado en el coche para la vuelta. Los hemos puesto a enfriar mientras disfrutamos de uno de los mayores placeres del mundo, quitarse las botas de monte y cambiarse la camiseta después de un día de ejercicio. Sólo nos falta la ducha que nos espera al llegar a casa.

De nuevo nos metemos en el coche, el sol a pegado fuerte hoy y nos tira la cara, cuya piel se ha oscurecido. Yo vuelvo a mi estado de letargo a pesar de que mi hermano trata de evitarlo poniendo música a tope y dándome conversación yo empiezo dando afirmaciones y termino por hacer onomatopeyas. Intento evitarlo pero al final me duermo rendido por el esfuerzo. Es la vida, unos conducen, y otros, que no tenemos el carnet aún, nos dormimos.

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5 Marzo 2006

El pico Gralleras, una bella excursión

Algunos consideran el deporte de la alta montaña de gran riesgo, pero sólo lo es si no se toman las precauciones debidas. El uso de crampones, piolet y raquetas pueden ser de gran ayuda e incluso indispensables para nuestra propia seguridad y la de nuestros acompañantes, si acometemos una travesía invernal por nieve y hielo o decidimos realizar el ascenso de un glaciar incluso en verano.
Pretendo en este primer artículo llevarles de la mano a una preciosa excursión por el Valle de Tena (Huesca). Les hablo de una ascensión sencilla y muy agradecida a la hora de disfrutar de las vistas. Con un esfuerzo al alcance de todo caminante nos sentiremos casi como si volásemos por encima de los valles. ¡Ascendamos al pico Gralleras que domina entre otros la cabecera de La Canalroya! Entre las maravillosas vistas podremos distinguir el Valle de La Canalroya y el Valle de Tena a nuestros pies; la vista de los Picos del Infierno, el pico de Anayet e incluso la temida Peña Telera.

La excursión tiene una duración aproximada de tres horas. Es muy agradable y en febrero o marzo es un auténtico placer ya que la nieve todavía tapiza las praderas con un refulgente brillo.

Se recomienda llevar un par de raquetas y una mochila en la que tener a mano algo de ropa de abrigo y, ¿cómo no?, algo que llevarse al estomago.

Para realizar esta excursión, se habrá de ir en coche hasta la frontera de España con Francia en el puerto de El Portalet donde, en una de las explanadas que ahí se pueden fácilmente ver, aparcaremos el coche. Cruzando la carretera, si es que hemos aparcado en el parking de la derecha, veremos junto a un pared de piedra un caminillo estrecho.

Habiendo rodeado esta primera pared y después de remontar por el camino unos metros encontraremos amplias laderas que con un buen día hacen las delicias de quienes practican el esquí de travesía y para nosotros que vamos con nuestras raquetas avanzando hacia el pico Gralleras.

El paseo continúa ascendiendo tranquilamente con bastante suavidad pero de un modo constante. El camnio nos va dirigiendo hacia la parte superior donde podemos distinguir cumbres rocosas como la Campana D´Aneau, una cima de estrecha cumbre que se recorta en el cielo, creando un bello contraste de azules, blancos y grises.

Por fin, tras un último esfuerzo de esos que ya sólo hacen los valerosos, alcanzamos la cresta desde donde divisamos las vistas prometidas. En la cresta con orientación sur, debido a la nieve venteada, se forman los denominados aleros, acumulaciones de nieve al aire. La vista se hace cada vez más impresionante.

Recuerdo bien cuando alcancé aquella cresta por primera vez; da una sensación de ésas que sólo se puede sentir en la montaña: la recompensa por el esfuerzo realizado, la soledad, la belleza y la grandeza de la naturaleza, que te hacen sentir un insignificante punto en medio de las masas montañosas que te rodean y en la inmensidad del universo.

No es raro ver en esta excursión algún quebrantahuesos o algún sarrio, que busca algunos yerbajos despistados que se atreven a asomar a las ateridas noches invernales.

Si se va avanzado el mes de marzo los narcisos se dejaran ver junto a los barrancos que empiezan a deslizar las aguas del deshielo, alguna genciana tempranera de intenso color azul o el tusilago, que discretamente se abre paso entre las rojizas y grisáceas piedras del entorno.

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Somos cuatro estudiantes de la Universidad de Navarra que cursamos la asignatura de Escritura no lineal y nos encanta viajar.

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