El cochinillo de Arévalo

Dicen que se tarda cinco horas en viajar desde Madrid a Gijón. Yo nunca he tenido la oportunidad de comprobarlo porque siempre hago el trayecto con mi padre. Él calcula la salida para que a la hora de comer pasemos casualmente por Arévalo. "¿Os apetece un cochinillo?", pregunta con una sonrisilla. A nadie se le ocurre decir que no.
Y es que en mi familia nos encanta comer. Pero si no os fías de nosotros haced caso de la sabiduría popular. Este pueblo es conocido por su delicioso tostón (cochinillo asado). En ningún otro sitio adquiere un grado de ternura y churrascamiento semejantes. ¿El secreto? El animal no tiene más que tres semanas de vida y su madre ha sido alimentada a base de harinilla, trigo y cebada para que el lechón mame buena leche. De ahí su extraordinaria ternura. El otro elemento clave es el asador. Suele ser de adobe o ladrillo, con una chimenea de campana y enrojados a base de ramera del pinar, tomillo y otras plantas olorosas.
En realidad para preparar este plato no se necesita mucho: un lechón, manteca, ajo, vino blanco... Pero sin un buen cochinillo y el asador, difícilmente os saldrá como a los abulenses. Os reto a que lo intentéis en vuestra casa. Aquí va la receta.
Podría enumerar un sin fín de asadores pero yo os recomiendo el de Las Cubas (Figones, 9. Tfno: 920 300 125, por si queréis reservar mesa). Para llegar desde Madrid hay que coger la N-VI hasta Arévalo y de ahí se continúa por la C-605
Aunque si os gusta el lugar y pensáis pasar más días no dudéis en visitar la página de su ayuntamiento para descubrir todo lo que se puede hacer en esta ciudad.
