Mi pequeño pueblo
Queridos amigos:
Siguiendo en mi línea de viajes cercanos, me gustaría hablaros de mi pueblo. Ólvega es una pequeña villa industrial situada en el corazón de la Sierra del Moncayo.
En Ólvega destaca el frío de sus inviernos, y el calor de sus veranos. El clima, como se puede deducir, es del todo extremo, pero este hechos e compensa con la la amabilidad de sus gentes; gente sencilla dispuesta a hacer del visitante un invitado de honor.`
Para todos aquellos amantes de la montaña, senderismo,paseos a bicicleta o caballo, Ólvega ofrece varias rutas hechas para deleitar a los excursionistas. 
A través de cinco rutas de senderismo, debidamente señalizadas, podrán adentrarse y recrearse con los bellos paisajes de que ofrece la naturaleza y las magníficas vistas de su paisaje.
La ruta del viento les llevará hasta la cumbre de la sierra del Madero, a 1500 m de altitud. Si el día es despejado podrán divisar los Pirineos. En su cima emerge el primer parque eólico de Castilla y León, su impresionante vista bien merece el esfuerzo de llegar hasta este lugar. En el descenso apreciarán la belleza y encanto de la vieja mina de hierro y podrán compemplar un precioso lago que emerge de las entrañas de la mina. Beberán agua fresca y cristalina en la fuente del mismo nombre. La vía vieja del ferrocarril minero les llevará hasta la Fuente de la Cascarrera, donde podrán descansar. Siguiendo el frondoso robledal jalonado de praderas y arroyuelos, llegarán de nuevo a Ólvega, después de haber recorrido 11 Kilómetros por el paraíso.
La Ruta de los fósiles les permitirá, durante cuatro horas, reencontrarse con la historia. La calzada romana, tantas veces transitada por el Rey Felipe II, los castros celtibéricos de El Castillazo y la Hoya del Mesado o Muela, y los amonites y trilobites que puedan encontrar en las laderas de Juan Cañón, serán algunos de los atractivos que les esperan en esta ruta.
Extensos pinares salpicados de encinas, serán los principales protagonistas de la Ruta de Campiserrado. Después de hora y media, a la mitad del recorrido, encontrarán la ermita románica de San Marcos,
con una portada digna de ser admirada.
La otra vertiente olvegueña les permitirá recorrer, por excelentes caminos, una gran masa forestal, presidida por la majestuosidad y elegancia de las encinas, que tan buena sombra dan. Esta es la ruta de los encinares, y en poco más de dos horas, habrán recorrido ocho kilómetros de distancia.
Hablando de Ólvega y su patrimonio medioambiental, no podía faltar la ruta del Moncayo,
que le acercará hasta el pié de tan majestuosa montaña en la Cueva de Ágreda, desde donde podrán iniciar u ascensión, para culminarla a 2.315 metros, en el cerro de San Miguel.
Un precioso y cuidado Camino Verde, repleto de árboles ornamentales y frondosa vegetación, les llevará hasta la ermita de la Virgen de Olmacedo. Desde allí, podrán adentrarse en el Molino de Almagre,
paraje de singular belleza, apropiado para pasar un día de campo.
El encanto y misticismo que ofrece el paisaje olvegueño a sus visitantes, no ha pasado desapercibido a grandes poetas y así, privilegiadas plumas como las de Becquer, Machado, Azorín, Gerardo Diego, y Gaya Nuño, han ensalzado sus excelencias.
Todos los senderos son aptos para realizar rutas en bicicletas y quien los desee, podrá acercarse hasta el Club hípico, y, a lomos de dóciles caballos, sumergirse en el bucolismo de las sierras olvegueñas.
De regreso y para saciar el apetito podrán elegir entre las patatas rellenas, las fragatas y los portaviones, pinchos
típicos que con tanto cariño cocina Pili, en el Bar los Cuatro Ases. A un paso, en el Bar Cactus, podrán degustar un exquisito bacalao rebozado, y el el Bar Miñarro, les servirán con sumo gusto, unos deliciosos mejillones, o si li prefieren, unas patatas bravas. Después de esto, pueden acercarse a "hechar la partida" o tomar un café al Happy.
Para redondear esta dulce jornada, nada mejor que acercarse por Pastelería Mila y degustar los típicamente olvegueños, "zampaditos". Dulces a base de mazapán y nueces, bañados con un exquisito chocolate. Es el mejor regalo que puede llevar a los suyos y hacerse a sí mismo.
Ólvega cuenta con una rica y variada gastronomía propia. Parea comprobarlo no hay nada mejor que acercarse hasta aquí y probarla. Podrán saborear la "culeca" de San Marcos, las migas con uvas,
el rancho, los torreznos, los sabrosos embutidos, las tortas de manteca, los rollos de San Blas, la limonada de Semana Santa, el vino de terrizo, y los ya mencionados "zampaditos".
Así pues, os animo a que visiteis esta maravillosa villa, en la cual se funde tradición y modernidad para demostrar que ambos términos no son incompatibles. Aunque como sé que la mayoría de vosotros no lo hará físicamente, os invito a que hagais una visita virtual a este pueblo que me dio la infancia más bonita que se puede tener: Ólvega multicultural.
Deseo que os guste,
Carol.

un pentón dijo
Querida Carol, tengo que decirte una cosa: me encanta tu pueblo, que curiosamente también es el mío ;-)
Me ha gustado mucho encontrar tu blog y más aún ver como promocionas nuestra bonita villa.
Espero verte esta noche o mañana celebrando San Marcos como buena olvegueña.
Un abrazo.
29 Abril 2006 | 06:46 PM