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28 Abril 2006

Feria de Abril

Queridos amigos:
Coincidiendo con la semana de la feria de Abril de la maravillosa ciudad de Sevilla, aprovecho para dar información sobre la ciudad.

Sevilla está situada al Suroeste de la Península Ibérica, en el centro de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Sevilla, capital de Andalucía, es la cuarta ciudad de España en cuanto al número de habitantes. Esta cuenta con 704.114 personas en el área metropolitana. La población total en la capital y los 105 pueblos de la provincia es de 1.758.720 habitantes repartidos en un área de 14.042 kilómetros cuadrados. Sevilla puede ser considerada, sin lugar a dudas, el centro artístico, cultural, financiero, económico y social del sur de España.

A tan sólo 6 metros sobre el nivel del mar, en plena Vega y Campiña del río Guadalquivir, y a orillas de éste, conforma una aglomeración urbana que se extiende hacia el Aljarafe, Las Marismas, el Parque Nacional de Doñana, la Sierra Norte y la Sierra Sur.

Muchas y diferentes culturas han estado presentes en la historia de Sevilla. Su legado ha conformado a lo largo de siglos el patrimonio cultural, monumental y artístico que podemos admirar en sus calles y en sus museos. Los oscuros orígenes han dado lugar a las leyendas que atribuyen a Hércules la fundación de Sevilla. Si queremos acercarnos a la Historia Antigua de Sevilla deberemos desplazarnos al Museo Arqueológico situado en un antiguo pabellón de la Exposición Iberoamericana de 1929, edificio que por sí solo ya merece la visita. Allí encontraremos los vestigios de los pueblos del otro lado del Mediterráneo, la representación de sus dioses lejanos y el Tesoro del Carambolo muestra de la influencia oriental asimilada por aquellos primitivos "sevillanos".

Las cercanías de Sevilla (Alcalá del Río), fue el escenario de la batalla final que enfrentó a romanos y cartagineses (206 A.C.) y el lugar de la fundación de la primera colonia romana, Itálica, así llamada en recuerdo del origen de sus fundadores. Julio César (45 A.C.) convierte a los sevillanos en ciudadanos romanos de pleno derecho, denominando a la ciudad Julia Romula Hispalis. "Aunque en Sevilla hubo grandes y suntuosos templos, circos... y anfiteatros.... todo ha desaparecido" afirmaba ya en el siglo XVII Rodrigo Caro. Una razón más para visitar el Museo Arqueológico donde la etapa romana está magníficamente representada con los hallazgos procedentes de Itálica.

Los personajes del escudo de la ciudad, San Leandro y San Isidoro que a uno y otro lado acompañan al rey conquistador evocan la etapa visigoda ensombrecida por el esplendor de la Sevilla Islámica que sucedería inmediatamente después (712).

Será en la etapa almohade (mediados siglo XII) cuando la Isbiliya alcance su máximo esplendor. Es construida la Mezquita Mayor, cuyo alminar, constituye el símbolo de la ciudad y que a raíz de su remate renacentista coronado por una veleta que gira comenzará a llamarse Giralda.

La ciudad pasa a la Corona de Castilla por obra del Rey Santo Fernando III que la conquista en 1248. La ciudad ve reconvertidas sus mezquitas en lugares de culto cristiano y la misma suerte corrió la Gran Mezquita. Pero siglo y medio después el estado ruinoso de la misma hace tomar al Cabildo Eclesiástico la decisión de derribarla y construir en aquel mismo lugar la Catedral, símbolo indiscutible de la Sevilla Cristiana. De la etapa medieval es preciso recordar al Rey D. Pedro que en el recinto amurallado del viejo Alcázar islámico construye un Palacio Mudéjar (siglo XIV).

Será en el siglo XVI cuando Sevilla tras el Descubrimiento de América se convierta en el Puerto de Indias que monopolice el comercio con el Nuevo Continente. La Casa de la Contratación tendrá su sede en los Alcázares y los comerciantes se harán construir la Casa Lonja,
que siglos después se convertirá en Archivo de Indias. Se construirán muchas casas-palacio y un importante edificio civil el Hospital de las Cinco Llagas, hoy convertido en Parlamento de Andalucía.

El siglo XVII alumbrará figuras artísticas universales aunque en lo económico hay que lamentar la desviación progresiva del comercio americano hacia Cádiz. Las Hermandades de Pasión que sacaban sus imágenes desordenadamente a la calle, son reglamentadas creándose la Carrera Oficial: el itinerario obligado para todas ellas por donde debían desfilar en un orden determinado por la antigüedad. Se está creando la Semana Santa que unida a la profunda religiosidad da lugar a figuras como Montañés, Murillo ,Zurbarán y Valdés Leal cuyas obras encontramos en el Museo de Bellas Artes y repartidos por diversas parroquias. Se edifican importantes edificios religiosos: la iglesia de la Caridad, el Salvador y la impresionante San Luis de los Franceses. En todas estas actuaciones está presente Leonardo de Figueroa, máxima figura del Barroco en Sevilla.

El siglo XVIII conocerá la construcción de una nueva Fabrica de Tabacos, edificio industrial que escenario de las andanzas de Carmen la Cigarrera se hará mundialmente famoso. Otro escenario de esta misma obra comienza también a construirse aunque no se concluirá hasta el siglo siguiente la Plaza de Toros de la Real Maestranza.

El Romanticismo del siglo XIX convierte a Sevilla en un destino exótico para aquellos pioneros del viaje. Algunos eran buenos dibujantes y han dejado apuntes de una ciudad que conservaba aún intacto su recinto amurallado que acabará derribándose para facilitar las comunicaciones entre el intramuros y un extramuros cada vez más extenso. La Arquitectura del Hierro tiene en Sevilla dos representaciones el primer puente de obra sobre el río Guadalquivir el Puente de Triana inspirado en el Puente Carrousel de París y las Naves del Barranco.

El Siglo XX comenzará con la ilusión de la preparación de una Exposición que irá aplazándose por diversos motivos, celebrándose la muestra finalmente en 1929. La Exposición Iberoamericana nos dejó la Plaza de España, la Plaza de América y los pabellones de los países participantes en diferentes estilos que evocan sus culturas autóctonas precolombinas. El siglo acabará también con la celebración de otra Exposición la Expo 92, que conmemoraba el V Centenario del Descubrimiento y que supuso desde el punto de vista urbanístico no sólo la incorporación de la Isla de la Cartuja sino además la eliminación de las dos viejas estaciones de ferrocarril que eran un gran obstáculo en las comunicaciones internas de la ciudad, la construcción de Santa Justa, el Tren de Alta Velocidad, las circunvalaciones etc.

Muchas y diferentes culturas han estado presentes en la historia de Sevilla. Su legado ha conformado a lo largo de siglos el patrimonio cultural, monumental y artístico que podemos admirar en sus calles y en sus museos. Los oscuros orígenes han dado lugar a las leyendas que atribuyen a Hércules la fundación de Sevilla. Si queremos acercarnos a la Historia Antigua de Sevilla deberemos desplazarnos al Museo Arqueológico situado en un antiguo pabellón de la Exposición Iberoamericana de 1929, edificio que por sí solo ya merece la visita. Allí encontraremos los vestigios de los pueblos del otro lado del Mediterráneo, la representación de sus dioses lejanos y el Tesoro del Carambolo muestra de la influencia oriental asimilada por aquellos primitivos "sevillanos".

En cuanto a gastronomía, el encanto de la cocina sevillana no reside en la complicación o elaboración de sus recetas sino en el estilo y en lo sabroso de sus condimento. Destacan entre sus platos las sabias y simples recetas como el gazpacho, crema fría de diversas hortalizas, el pescaito frito , pescado enharinado y frito en abundante aceite de oliva, los huevos a la flamenca, huevos al plato con tomate, chorizo y otros ingredientes, el cocido andaluz, a base de garbanzos y verduras, el menudo o el rabo de toro.

Sin embargo, el sevillano es frugal en sus comidas, siendo lo más típico de su cocina sus tapas; comidas en miniatura, que se toman al voleo, entre bar y bar, permitiendo por su tamaño probar una gran diversidad de sabores sin llenar el estómago demasiado. Entre ellas destacan, las diversas ensaladas, las huevas de sábalo (con mayonesa o con ensalada a la vinagreta), los pinchos morunos (brochetas de carne de res con fuerte aliño y a la barbacoa), los pavías de pescado (trozos de bacalao rebozadas en una masa de harina y levadura, fritos en abundante aceite de oliva), los caracoles, y las fantásticas aceitunas. Todo ello acompañado por el vino de las tierras vecinas, como el del Aljarafe, el de Jerez, la dorada Manzanilla o el de Montilla.

Entre sus dulces más típicos, caben destacar las Torrijas de Semana Santa, receta de inspiración musulmana con el aditivo hispano del vino y las Yemas de San Leandro, hechas por las monjas del convento, que es un dulce elaborado a base de azúcar y yema de huevo.

Con este repaso histórico y gastronómico a la ciudad de Sevilla, animo a todo el mundo que no deje pasar la oportunidad de visitar este fantástico lugar... ¡Sevilla tiene un color especial!

Un saludo,

Carol.

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Somos cuatro estudiantes de la Universidad de Navarra que cursamos la asignatura de Escritura no lineal y nos encanta viajar.

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